La cobardía y la dignidad
Esos agresores no son un accidente, ni un puñado que se salió de control, ni la excepción que confirma la regla pacífica, como a algunos les acomoda convencerse. Son la expresión coherente de una convicción que una parte de la izquierda chilena nunca ha abandonado, la de que la calle otorga derechos que las urnas niegan.