Cuando Chile decide colaborar
La Teletón nos recuerda cada año algo que Chile parece olvidar con facilidad: somos capaces de colaborar. ¿Cómo transformamos esa capacidad en una forma permanente de abordar nuestros desafíos?
La Teletón nos recuerda cada año algo que Chile parece olvidar con facilidad: somos capaces de colaborar. ¿Cómo transformamos esa capacidad en una forma permanente de abordar nuestros desafíos?
Chile deberá desarrollar mejor las capacidades de quienes nacen, amplificar el potencial de quienes trabajan y extender la autonomía de quienes vivirán más años. La IA puede ser una herramienta para hacerlo, pero el progreso tecnológico no debiera medirse solo por cuánto la usamos, sino por las capacidades humanas que nos permite construir.
La oportunidad es social, pero también de negocio. Mientras las empresas siguen diseñando productos, campañas y modelos de servicio pensando en un consumidor de 30 años, el segmento que efectivamente está creciendo en tamaño y poder adquisitivo se queda sin oferta a su medida.
Durante años repetimos que los datos eran el nuevo petróleo. La comparación empieza a quedar corta. El valor de un dato no depende solo de tenerlo, sino también de su procedencia, finalidad, calidad y de los derechos que existen sobre su utilización.
Mientras la inteligencia artificial y la transformación tecnológica se vuelven centrales para la competitividad, reducimos recursos destinados a formar a quienes pueden generar conocimiento, desarrollar tecnología y transferirla al sector productivo.
Adoptar inteligencia artificial no consiste simplemente en incorporar una nueva herramienta. Implica desarrollar capacidades permanentes de gestión del riesgo, ciberseguridad y gobernanza.
El problema ya no es la falta de información, sino su exceso. Llenamos cualquier momento de espera con una pantalla, una notificación o una respuesta inmediata. Hemos aprendido a eliminar el aburrimiento de nuestras vidas, justamente ese espacio que favorece una de las capacidades más valiosas para la innovación: conectar ideas que antes parecían inconexas.
¿Estamos preparándonos para el mundo que viene o seguimos diseñando nuestras estrategias para uno que ya dejó de existir?
Casos como ChileAtiende, ClaveÚnica o la digitalización del Registro Civil demuestran que el Estado chileno sí puede evolucionar cuando existe visión y decisión. La pregunta ya no es qué hacer, sino cómo hacerlo más rápido y con mayor impacto.
León XIV utiliza una imagen poderosa para describir la encrucijada actual. La humanidad puede construir una nueva Torre de Babel basada en la autosuficiencia tecnológica o una ciudad edificada sobre la responsabilidad compartida.