La cultura como forma de vida
La cultura no es un evento excepcional ni un adorno urbano: cuando se integra a la vida cotidiana, se transforma en un motor real de identidad, cohesión social y desarrollo de las ciudades.
La cultura no es un evento excepcional ni un adorno urbano: cuando se integra a la vida cotidiana, se transforma en un motor real de identidad, cohesión social y desarrollo de las ciudades.
El arte tiene un poder transformador que a veces olvidamos, porque nos conecta con el territorio, con los otros y con nosotros mismos. Y cuando eso ocurre en el espacio público, no estamos frente a una obra más: estamos frente a una señal poderosa del tipo de ciudad que queremos habitar.
Chile tiene talento, sensibilidad y una comunidad artística dispuesta a aportar, pero la educación artística sigue dependiendo más del entusiasmo de algunos profesores o gestores que de una estructura sólida del Estado.
Una política cultural con estrategia y transversal, como herramienta de cambios positivos, avances y desarrollo para las comunidades, nos permite plantear su replicabilidad en otras comunas y regiones, aportando a las iniciativas públicas más allá de los gobiernos de turno y colaborando al bienestar de nuestros vecinos y de todos los chilenos.