El poder no se comparte por inercia
Durante los próximos años, las empresas deberán avanzar progresivamente hacia una representación donde ningún sexo supere determinados porcentajes, pero una ley, por sí sola, no transforma una cultura.
Durante los próximos años, las empresas deberán avanzar progresivamente hacia una representación donde ningún sexo supere determinados porcentajes, pero una ley, por sí sola, no transforma una cultura.
Una emprendedora que debe estar permanentemente resolviendo la operación de su negocio difícilmente tiene tiempo para pensar estratégicamente en cómo hacerlo crecer, y ese es uno de los principales desafíos que debemos abordar para que más mujeres puedan pasar de trabajar en su negocio a trabajar para hacer crecer su negocio.
No se trata de incorporar mujeres para cumplir una meta o una cuota, sino de reconocer que la diversidad agrega valor al negocio. Cuando una empresa entiende que distintas perspectivas enriquecen la estrategia, deja de ver la inclusión como una obligación y comienza a abordarla como una ventaja competitiva.
He tenido la oportunidad de conocer a cientos de emprendedoras a lo largo del país. Mujeres que innovan, generan empleo, agregan valor a sus comunidades y enfrentan cada desafío con una creatividad admirable. Lo que ellas necesitan no son discursos sobre resiliencia.
El futuro económico del país no se construirá solamente desde los grandes edificios corporativos, también lo hará desde la panadería de barrio, el almacén familiar, la emprendedora que vende por redes sociales, el taller regional y la pequeña empresa que todos los meses hace lo imposible para seguir funcionando.
La IA no es solo una herramienta para hacer posteos más atractivos o responder correos más rápido. Bien utilizada, puede ayudar a tomar mejores decisiones, entender mejor al cliente, anticipar escenarios y hacer más eficiente un negocio que muchas veces sobrevive con márgenes mínimos.
Los emprendedores no piden privilegios, sino reglas claras y un trato equitativo. Quieren saber exactamente qué se espera de ellos, poder iniciar sus actividades sin trabas innecesarias y contar con el apoyo del Estado cuando corresponde.
La innovación no tiene código postal ni orígenes preestablecidos. Lo que sí tiene, lamentablemente, es una alta concentración de recursos, redes y vitrinas en un par de comunas de la capital. Pese a este sesgo, no hay que olvidar que las buenas ideas, la creatividad y la capacidad de emprender están presentes en cada rincón del país.